Apreciándose verdes llanuras y caminos de piedra, un poblado es visible, con un mercado de humildes comercios, las personas caminan teniendo una típica vida normal, nada fuera de lo común, la ciudad es grande y espaciosa, con edificaciones rústicas de madera y piedra, la presencia de un castillo se puede notar y también se hace presente otras construcciones como una iglesia y una taberna, alejados del pueblo, pero no mucho, una peque?a caba?a se puede ver más cercana a la vegetación de los bosques, allí se encontraba un hombre mayor, de barba. apreciable y vistiendo ropas de campesino, fumaba un tabaco tranquilamente sentado en un asiento fuera de la casa, de inmediato su perro se le acerca, un can color marrón que trae un hueso entre sus dientes, este lo pone en el suelo frente a su due?o.
-?Qué sucede muchacho?- pregunta el anciano viendo extra?ado la acción de su perro, de inmediato su mascota vuelve de donde venía, un lugar donde se encontraba escarbando, de inmediato de allí saca otro hueso y se lo trae a su amo dejando a este confundido.
Este comienza a excavar en la tierra usando una pala como herramienta agilizando su avance, encontrándose en el agujero restos de cuerpos humanos, un cráneo se hizo visible lo cual lo hizo caer hacia atrás asustado, por el sitio una niebla empieza rodearlo, esta niebla se extiende por todo el pueblo, pero a nadie parece importarle, solo al anciano que parece sofocado.
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-No... puedo... respirar- se quejaba este a duras penas notando que su perro caía al suelo, en su frente un tercer ojo se hizo presente y así su cuerpo comenzó a deformarse saliéndole del antebrazo un brazo entero, de su espalda baja salió un pie y detrás de su cabeza apareció la cara de un bebe, cada cambio que hacía su cuerpo produjo que gritara de dolor, -Que está pasando...
La tierra bajo sus pies se fue separando y desvelando lo que había en su interior, no se apreciaba bien, pero se notaba el color rojo y negro por todos lados, gases que se arremolinaban desvelando un enorme ojo amarillento, de inmediato de ese lugar apareció un horrible brazo gigantesco y tomo al anciano hundiéndolo en los gases que había bajo tierra desapareciendo mientras el aire se llenaba con los débiles gritos y súplicas de este...

