home

search

10.- ahora sí, ¡Bienvenido a Amandel! parte 7

  Aunque veía mucha gente, todo el espacio no se sentía atestado. Esto se debía principalmente a que muchas de las personas volaban o flotaban o, tal vez, simplemente caminaban por el aire, o más bien dicho, por el cristal.

  Alrededor de 100 personas de todas las formas estaban distribuidas por todo el volumen del cristal. Y muchos de los que flotaban estaban en orientaciones distintas, aparentando ignorar el concepto de gravedad y, junto con él, la idea de un arriba y un abajo.

  Aun así, al parecer, a quien sea que dise?ó esto le gustaba bastante la organización y el sentido de un suelo o una orientación que todos siguieran; le era atractiva, ya que había una gran cantidad de estructuras lineales: pisos, barandas, tubos, se?alética, mobiliario... todo designando espacios y guiando a las personas de estos espacios hacia los mostradores, oficinas o cubículos privados. Todos estos elementos parecían estar hechos del mismo cristal en el que estaban sumergidos, pero trabajando de alguna manera para conseguir distintos niveles de opacidad y brillo. Aunque en su mayoría todo era azul con blancos y negros —producto de las sombras y los reflejos—, de vez en cuando había uno que otro detalle en dorado o plateado.

  Todo el ambiente estaba iluminado por el exterior; podía divisar cómo uno de los soles estaba atardeciendo y la sombra que proyectaba entre los árboles y las personas que pasaban por la calle, como haces de luz bajo el agua. Pero, de alguna manera, todo el exterior se veía como una pantalla ligeramente difuminada, con colores vivos y vibrantes. Se sintió desconcertado en comparación con el interior, que tenía un ambiente oscuro como en lo profundo del mar. A pesar de eso, todo y todos se veían con claridad, tal vez porque todos tenían ese brillo fruto del hechizo que les permitía estar allí; e incluso los objetos a su alrededor parecían magnificar la tenue luz ambiental, como si se tratase de una cinta reflectante.

  En conjunto, todo esto generaba una sensación como la de estar en la Atlántida, sumergido en el fondo del mar rodeado de criaturas y objetos bioluminiscentes que iluminan cada esquina, dándole vida a criaturas extraordinarias y generando un ambiente de fantasía... Bueno, si allí hubiera un banco donde todos se tomaran su trabajo muy en serio.

  Aunque a Juan le parecía fascinante, empezó a reflexionar que en realidad él sí estaba en un mundo fantástico, rodeado de especies desconocidas, y comenzó a comprender que se toparía con muchas cosas como esta en el futuro. Este pensamiento despertó no solo la emoción de Juan por su futuro, sino también su imaginación.

  Reading on this site? This novel is published elsewhere. Support the author by seeking out the original.

  Durante los próximos 45 minutos, Juan estuvo so?ando despierto, mirando cada especie, cada objeto y recordando cada lugar y cultura que había visto desde que llegó allí, imaginando qué locos lugares visitaría a continuación.

  Sisco sacó a Juan de su ensimismamiento y lo condujo de vuelta al mostrador con el pez rape, quien había vuelto con una carpeta. Con lo que se tradujo con una voz cómicamente chillona para sonar tan aburrida, dijo: "Se?or Juan Cai Soto L., por la presente le hago entrega de su copia del contrato. Por favor, páseme su cristal de identidad para asociarlo a su cuenta; solo tomará un minuto".

  Juan sacó de su bolsillo el cristal y se lo entregó. Luego de pasarlo por varias máquinas del tama?o de impresoras y teclear algunas cosas en una pantalla de cristal que se solidificó del ambiente cuando la tocó, el pez le devolvió el cristal a Juan y le dijo: "Bien, con esto terminamos. Una vez que el cristal esté sincronizado con su alma, deberá pasar por un cajero del banco para activarlo y corroborar que los datos estén correctos. La verificación puede tardar hasta 2 días hábiles. Luego de eso podrá usar su cristal para hacer transacciones, acceder a su estado de cuenta y sucursal virtual".

  Asintiendo con la cabeza a modo de despedida, Juan tomó la carpeta y el cristal y, junto a Sisco, volvió hacia la faceta del cristal por la que habían entrado.

  Salir del cristal provocó una sensación bastante similar a la de entrar en él: una especie de presión gelatinosa, pero casi imperceptible, que se despegaba de la piel. Tan pronto como atravesaron la pared, el guardia hizo un gesto con la mano antes de asentir amablemente, y el brillo desapareció de sus cuerpos sin ningún efecto extra.

  Al notarlo, Juan no pudo evitar darse la vuelta y tocar el muro de cristal. Era completamente sólido e incluso, al golpearlo ligeramente con los nudillos y luego más fuerte con toda la mano, el cristal no se movió o deformó en lo más mínimo. Se sentía como golpear una monta?a; no era hueco ni fragmentado, sino una sola pieza monolítica, indestructible e inamovible. El guardia dejó escapar una risita y asintió.

  "Ok", dijo Sisco mientras caminaba fuera del banco, "?querías que te implantaran el cristal, cierto?".

  "Así es, no quiero que esta cosa se me pierda o me la roben en un descuido; además así me aseguraré de que la función de encapsulado y baliza funcionen bien".

  "Ah, perfecto. Soy amigo de una de las cirujanas que suele hacer este trabajo para la municipalidad; aunque creo que hoy tenía el día libre, estoy seguro de que estará feliz de implantar un cristal de gama alta en una especie tan parecida a la suya. Bueno, siempre y cuando no te importe que examine tu alma muy detalladamente. Además, es la amiga de la que te hablé en la ma?ana, cuando estabas interesado en las almas; ella es una de las mayores especialistas en la relación entre alma y cuerpo".

Recommended Popular Novels